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El marketing de influencers: la delgada línea entre opinión y publicidad

La revolución millennial ya no tolera la publicidad generalista. Nace el marketing de influencers

Antes de empezar a entender el sistema publicitario que se ha abierto camino gracias al auge de Internet, hay que comprender su target. Si hay algo con lo que los millennials no juegan es el consumo de su contenido digital favorito, y muchos menos si este es de pago, por muy baja que sea la suscripción (el caso de Netflix, sin ir más lejos, totalmente exento de publicidad). Es por ello que los spots publicitarios propios del formato televisivo no son una opción realista en Internet, y mucho menos si se trata de marcas generalista sin un público objetivo definido. La generación Z es cada vez más exigente con los contenidos que ocupan su tiempo, y con los productos en los que invierten su dinero. En 2018 confíamos en los prescriptores, en opiniones de iguales. El marketing de influencers está en auge, y no nos extraña.

Un nuevo sistema basado en la opinión: la batalla de las marcas por ser recomendadas.

En este nuevo ecosistema nacen los llamados líderes de opinión o influencers, personalidades con un gran seguimiento y presencia digital. Estos individuos han sido capaces de crear su propia marca personal de forma eficaz, monetizando cada una de sus acciones. Los youtubers e instagrammers de hoy en día tienen su origen en los bloggers, encargados de dar su opinión, sus recomendaciones e incluso un repaso por su rutina diaria. La gran repercusión de este formato de creación de contenido, justificada por la cercanía y transparencia que transmitía desde un primer momento, ha acabado derivando inevitablemente en la involucración de marcas.

Sí, los influencers siguen insistiendo en que su opinión es la misma, independientemente del número de patrocinios, colaboraciones e invitaciones a eventos a sus espaldas. Sin embargo, no es solo esto lo que preocupa a los usuarios y organismos públicos. La publicidad por influencia surgió de forma encubierta, y se coló en nuestros feeds casi sin que nos diéramos cuenta. La publicidad, por ley, debe estar señalizada y el receptor debe ser consciente de ella. Ante esto, plataformas como Instagram han optado por incluir una nueva pestaña que indique cuando un post  está patrocinado por una marca. Por el bien de la fidelidad de los usuarios a las redes sociales, estas deben luchar por la transparencia.

En el caso de España, las leyes eran muy claras sobre el tratamiento de la publicidad en medios de comunicación como la televisión, pero el ámbito digital estaba expuesto a la ambigüedad. Sin embargo, cada vez más vemos cómo las marcas ya no pueden ampararse tan fácilmente en este vacío legal.

El negocio del milenio: cifras desorbitadas a cambio de fiestas y vacaciones.

Ya sabemos por qué funciona tan bien la publicidad de influencia: los usuarios buscan opinión como agua en un desierto, por lo que, quien tiene la opinión, tiene el poder. Y no vale cualquier opinión. Los influencers más cotizados no lo son por cualquier motivo. Factores como la localización, el país de procedencia, sector en el que se ubican y, por supuesto, número de seguidores, son los mayores determinantes de las cifras que reciben.

El marketing de influencers: la delgada línea entre opinión y publicidad
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2018-08-09T12:11:11+00:00 June 25th, 2018|Estrategias Webs, millennials|

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